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1 mes después
Jamia Néstor veía a Frank Iero cada fin de semana. Dejaba a sus hijas cada viernes a las 6 de la tarde y las recogía el domingo a la misma hora. Prefería ser ella quien lleve y recoja a las niñas, así se evitaba peleas entre su actual esposo David Costa y Frank, pues no se hablaban desde que ella había iniciado una relación con el. Frank y Jamia, se habían divorciado un año antes, cuando Frank descubrió que su esposa lo engañaba con David, uno de sus socios y mejores amigos con quienes compartían una empresa de ropa y una disquera pequeña. El divorcio fue tormentoso, pero llegaron a una conciliación, cuando se dieron cuenta que lo único que los ataba juntos eran sus hijas, no el amor que en algún momento de la adolescencia los unió.
Generalmente Jamia dejaba a las niñas en la puerta de Frank, cruzaba con el un par de palabras y volvía a su casa donde su esposo la esperaba impaciente. Esta tarde no fue así. Toco el claxon 3 veces seguidas como siempre, era la señal de que ellas ya estaban aquí, pero Frank no había estado en la puerta esperándolas, ni había salido a recibirlas. Una de sus hijas pensó que estaba durmiendo, así que bajaron del auto e ingresaron a la casa con la llave que estaba debajo del tapete. Pero al entrar ni el sonido de los perros que vivían con Frank se sentían en la casa. ¿Frank no estaba en casa? Jamia lo pensó unos instantes, pero luego supo que eso era imposible. El sabía que Jamia iría con las niñas a las 6 de la tarde como todos los viernes, entonces ¿Dónde demonios estaba?
- ¡Papá donde estas!
- Calla tonta seguro esta durmiendo
- ¡Papi ya llegamos, hemos traído a Picles!
- No grites tonta ¡es que no entiendes!
- Cállense las dos, ¡Frank!
Las pequeñas subieron al segundo piso de la casa en busca de su padre, mientras Jamia continuaba buscándolo en el primer piso sin éxito.
- ¡Papa no esta en su habitación! – grito una de sus hijas
La ex esposa de Frank camino a la cocina mientras las niñas corrían por las escaleras. Solo escuchaba al viento golpear la puerta que daba al patio, estaba abierta. Frank nunca dejaba las puertas abiertas. Camino despacio y un fuerte olor flotaba en el ambiente, eran orines regados en toda la cocina. Camino con cuidado de pisarlos, siguiendo el rastro y encontró a su ex esposo desnudo con las manos esposadas, estaba inconciente sobre un charco lleno de orines.
- Oh Dios mío…
Fue lo único que atino a decir, quiso tocar a Frank pero escuchaba las voces de sus hijas mas cerca.
- chicas vuelvan al auto – grito desde la cocina
- ¿Qué pasa mamá? – grito una de sus hijas desde la sala que se acercaba a la cocina
- Vuelvan eh dicho – salio la mujer a la sala, estaba nerviosa pero no quería que sus hijas vieran a su padre en ese estado - ¡Al auto!- les grito una vez mas y corrieron al auto sin replicar.
- ¿Frank? ¿Qué te hicieron?
Jamia marco al 911 e intento vanamente hacer reaccionar a su ex esposo, pero este seguía inconciente.
Las muñecas de Frank Iero tenían cardenales alrededor de las esposas, Jamia intento sacárselas pero estaban muy apretadas, busco las llaves desesperadamente pero no había rastros de estas en la cocina. Sus hijas tocaban el claxon del auto, estaban ansiosas por ver a su madre y preguntarles que demonios pasaba ahí dentro, donde estaba papá. Jamia no sabia que hacer. Subió a la habitación de Frank para sacar una manta para cubrir la desnudez de su ex esposo, y al abrir el closet lo que encontró fue algo más que una manta.
- ¿Bandit?
La hija de Gerard y Lindsey Way estaba sentada dentro del closet de la casa de Frank, con las rodillas en el pecho y la cabeza hundida en ellas. A su lado estaban los 3 perros de Frank asustado mirando a Jamia, moviéndole la cola, implorando salir de ahí. La niña no emitía ningún sonido, no se movía, no hablaba.
A lo lejos se escuchaba la sirena de la ambulancia acercándose a la casa. Jamia sintió que la cabeza le iba a estallar. Su ex esposo violentado desnudo en la sala, inconciente lleno de orines. La hija de una de sus mejores amigas encerrada en el closet mal oliente con tres perros asustados ¿Qué demonios había pasado?