4
Las pesadillas de Frank Iero, comenzaron el día que despertó del coma. El hombre con la capucha negra aparecía en su mente cada vez que el cerraba los ojos. Estaba ahí, olfateándolo, rozándolo, tocándolo, desnudándolo, drogándolo, golpeándolo, haciéndolo caer, degradándolo hasta el fondo. Frank se meaba de miedo cada vez que cerraba los ojos. El encapuchado de manos largas, lengua rasposa, como un gato, acechándolo, lamiéndole el cuello, oliéndolo fuerte, rozándole los dientes, oh si Iero, estoy aquí, no me voy, me quedo contigo, oliéndote y haciéndote cosas sucias, vamos déjate, déjate y abre las piernas, vamos Iero, vamos que me harás enojar y no te va gustar.
Nombres: Frank Anthony Thomas
Apellidos: Iero Pricolo
Edad: 38 años
Lugar de nacimiento: New jersey
Estado Civil: Divorciado
Hijos: 2
Ocupación: Músico
Centro de Trabajo o Estudios: Skeleton Crew
Motivo de Consulta: Pesadillas, insomnio, dolor de cabeza
- ¿Señor? – preguntó la enfermera
- …
- ¿Termino de llenar la ficha?
- Si… no
- ¿se encuentra bien?
- Me duele la cabeza
- ¿Desea que lo ayude con los datos?
- Si, gracias – la enfermera le quito la ficha
Los parpados de Frank se cerraban y el luchaba para que eso no sucediera, no quería ver lo que su mente le tenia guardada. El encapuchado seguía, quería mas, necesitaba sus pedazos cocidos esas dos semanas en la clínica donde sedado no lo veía seguido, necesitaba descoserlo, destrozarlo, abrirlo, comerlo, masticarlo un poquito.
- ¿Señor Iero? ¿me escucha?
- Si… no me siento bien
- El doctor lo vera pronto, conteste por favor, ¿Fuma? ¿Bebe?
- ¿Cómo?
- Le pregunto si usted fuma, bebe
- Si, si
- ¿Señor Iero, me escucha?
- ¿Si? ¿Por qué me pregunta eso?
- Por que le hablo y usted mira a otra parte
- Lo siento
Iero no miraba a otra parte, la otra parte lo miraba a él en su mente y le pedía que cerrara los ojos, que se eche un sueñecillo, que lo vea de una vez, que no huya más. Vamos pequeño regálame una ojeadita ¿si?
Frank se resistía al encapuchado que se reía en su cabeza, sobaba sus manos, estaba sudando, se moría de sueño, pero no quería verlo, no quería que lo vuelva a tocar.
- Haber… ¿toma algún medicamento?
- Enzimas
- ¿enzimas?
- Siento dolores en el estomago, me engordan, es una enfermedad de años
- ¿Consume drogas?
- Yo…
- ¿Uhmmm?
- Si
- ¿Cuáles?
- ¿Es importante? Mire no se ni por que estoy aquí
- Señor Iero si usted esta aquí es por que siente que necesita ayuda profesional
- Pero…
- Entonces responda ¿Qué tipo de drogas consume?
- Eh… bueno depende
- ¿Depende de que?
- Si estoy feliz Heroína, si estoy triste Cocaína
- Ya veo – dijo la enfermera con una sonrisa irónica - ¿Es alérgico a algún medicamento?
- No que yo sepa
- ¿Padece de alguna enfermedad actual?
- Lo de las enzimas, el estomago, solo eso
- De acuerdo eso es todo por ahora, lo demás lo vera con el Doctor, por favor firme aquí
Frank Iero
_______________________
Firma del Paciente
Las cosas empeoraron desde la visita de Mikey hacia una semana. ¿Irse con el a Ibiza? A Frank se le escarapelaba el cuerpo de solo pensarlo. Se había zafado de él, gracias a sus hijas. Cherry había olvidado su bolso y Lily decidió acompañarla a recogerlo. Entraron corriendo y riendo, mientras Mikey empezaba a colocarle las sandalias naranjas. Las chicas no dijeron nada ante ello, Mike las saludo y se quedo de pie mirándolas, quería que se vallan, total luego de tanto había ido a ver a Frank, y sin el, no se iba a Ibiza.
Pero las gemelas no se fueron, Frank no dejo que se vallan. Les pidió delante de un impaciente Mike que se queden con el, quienes no se opusieron a pesar de lo extraño que esto era. Mikey regalo una de sus muecas que pasaban por una sonrisa cínica a las niñas y se fue, regalándole una último ¡Pum, Pum! Con los labios en la puerta de la habitación.
- Tome asiento, en unos minutos lo atenderá el Dr. Zimmerman
- ¿Tiene café?
- ¿Cómo dice?
- Si tiene café, quiero uno cargado y sin azúcar
- Lo siento Señor Iero, no tenemos café, podría darle una manzanilla
- No, eso no, así estoy bien, gracias
Esa noche, las pesadillas volvieron más fuertes, pero esta vez había alguien más en sus sueños, esta vez estaba Gerard. Su Gerard. Su amor. Había muerto, había hecho ¡pum, pum! y todos lo sabían menos el. Cuando se lo pregunto a sus hijas, solo lo abrazaron, lo besaron, se acomodaron junto a el en la cama. Su padre estaba lleno de ojeras, con el cuerpo aun lastimado, nervioso, con los ojos aguados. Sabían lo importante que era Gerard para el, ellas sabían que su padre lo amaba, el se lo había confesado 6 meses atrás, ellas ya lo sabían, habían estado toda viendo la historia de su padre con el de lejos, habían visto los ojos de Frank al despedirse de Frank, sus lagrimas cuando el besaba a Lindsay, su alegría cuando ellos se separaron, cuando les contó que Gerard estaba viviendo con el.
- ¿Tiene baño?
- ¿Cómo dice?
- Baño… ¿me presta su baño?
- Por supuesto, segunda puerta a la derecha, las luces se prenden y se apagan solas
- Gracias
Dos días después le dieron de alta en la clínica y lo primero que hizo fue ir a la tumba de Gerard. Tenía que verla, asegurarse, confirmarlo. Aun no creía que Gerard este muerto, no, maldita sea, el no podía estarlo. El encapuchado volvía a su mente ¿Cómo que no? claro que lo esta, claro que esta muerto, no sabes como lo disfrute Frank, no tienes idea. Claro, como vas a saberlo tu estabas ya inconciente ¿o no?
Cuando llego a su casa, pidió que no lo molesten, necesitaba estar solo. Cerro puertas y ventanas, tomo 3 diazepam y se metió a la cama. ¿Quién pudo hacerle esto a Gerard? ¿Quién? Cerró los ojos por 5 segundos y su celular comenzó a sonar. Era Mikey.
- ¿Señor Iero? ¿Se encuentra bien? – Frank se toco la cabeza y casi se desvanecía
- Si… solo quiero ir a lavarme las manos
- Siéntese por favor
- No, yo estoy bien así
- Esta sudando demasiado
- Tengo miedo
- Siéntese por favor
Frank no contesto el teléfono. Lo apago y las pastillas comenzaron a hacer efecto, instantes después fue inyectado. Cuatro horas después, su madre lo encontró desnudo y atado en la cama. Tenía golpes en el cuerpo y semen en las piernas. No era de el.
- Tome un poco de agua por favor
- Gracias
- El doctor ya esta terminó con su paciente, lo recibirá enseguida
- Gracias señorita, es muy amable
Su madre llamo a la policía, alguien había forzado las cerraduras y Frank no despertaba. El diagnostico fue el mismo de dos semanas atrás, violación con objeto punzo cortante, hematomas causados por golpes con un objeto pesado, trauma psicológico, insomnio, pesadillas constantes. Una semana después estaba ahí, sentado en la fría sala de espera de la consulta del Doctor Zimmerman, con dos seguridades cuidándole la espalda, esperando que le ayude a desaparecer al encapuchado de su mente.
- Pase por favor
Frank saludo al Doctor Zimmerman, quien lo invitó a echarse en el diván. Tenía los ojos irritados, se moría de sueño, pero más de miedo. Su cuerpo sudaba frío, estaba temblando, sus ojos se estaban aguando. Gerard había aparecido en su mente, gritaba su nombre, le suplicaba ¡Frank, por favor!
- Marcela, me dijo que casi se desvaneció en la sala, comprendo que esta un poco nervioso, pero le pido por favor que se relaje, su seguridad estará pendiente de que nadie ingrese
- Gerard esta muerto
- ¿Gerard?
- Lo mataron doctor, mataron a mi Gerard – Frank comenzó a llorar frente al doctor
- Señor Iero no podemos comenzar si usted esta alterado de esa forma
- Me quieren matar doctor, el maldito que mato a Gerard me quiere matar
- Relájese por favor – el doctor agarro un folder con recortes de periódico – eh estudiado su caso señor Iero y quiero ayudarlo
- El maldito no me deja ni pestañar, siento que va aparecer en cualquier momento, y si cierro los ojos lo veo, sueño con el todo el día… todo estaba tan bien hasta que Mikey me llamo esa tarde…
- Frank, necesito que se tranquilice, empecemos por partes ¿Quién es Mikey?
- Es el hermano de Gerard sabe, Doctor ¿Por qué estoy sudando? ¿Por qué estoy llorando?
- Frank, escúcheme, aquí se encuentra seguro nadie le hará daño y usted esta así, por que se encuentra en un estado de shock por el trauma que paso
- Casi me matan, casi muero Doctor, dos veces
- Frank, ¿Usted sabe quien lo quiere matar?
- Tenia la lengua como gato, me raspaba, sus manos eran largas y huesudas… - Frank se tapo el rostro con las manos, sintió que se estaba mojando, Dios tenia 38 años y se había orinado los pantalones
- ¿Lo sabe señor Iero? ¿Sabe quien mato a Gerard y quien lo quiere matar a usted?
Frank quito sus manos del rostro lleno de lagrimas, lo miró a los ojos y el encapuchado entro furioso a la consulta, parándose a lado del diván.
- Casi la cagas Frank, casi…
El Doctor Zimmerman abrió los ojos como plato, mientras el encapuchado de negro le clavaba un destornillador en el cuello. Diez minutos después, el mismo destornillador fue encontrado clavado en el estomago de Iero, quien estaba inconciente sobre el cuerpo inerte del Doctor Zimmerman.