sábado, 17 de marzo de 2012

Capitulo XXV

25




Frank sentía que los brazos de Brando tan grandes y musculosos terminarían asfixiándolo. Así que se zafo de estos aun lagrimeando, y se recostó en la ventana de la camioneta mientras sentía que su vida se deshacía en ese mismo instante. ¿Y si Gerard había muerto? ¿Si Mikey lo había matado? El recuerdo de sus manos ensangrentadas, secándose con una toalla como si fuera agua… Frank sintió retorcijones en el estomago.
¿Puedo ser la única esperanza para ti?
Gerard muerto, tan solo pensarlo ahora, luego de haberlo perdido ya una vez…
Tenía que volver a esa casa en ese mismo instante, pero ¿Cómo? Los chicos de su seguridad ya lo veían raro, como si estuviera loco, y quizás tenían algo de razón por como había gritado en la casa de Gerard, pero… si ellos supieran la verdad…
Pero eso era un absurdo, no podía contarle nada a ellos, no debía seguir exponiéndolos, ya había muerto demasiada gente inocente como para sumar a un par más en las manos de ese cretino. Además, Mikey sus manos ensangrentadas, joder no podía dejar de pensar en eso sabiendo que unos días antes lo había metido a su casa a tomar vino ¡Pero que estaba pensando!
Miro la ventana, el camino desierto de la noche lo llevaría mas rápido de lo pensado a casa, pero… ¿realmente quería llegar a casa después de lo ocurrido? ¿Y si Mikey lo estaba siguiendo con las manos ensangrentadas y la capucha en la cabeza? No lo sabía, pero a estas alturas no era poco probable. ¿Pero entonces? ¿A dónde rayos podía ir? ¿A un hotel? Volteo la cabeza para ver si había algún carro a la vista pero nada, la carretera seguía sin nadie alrededor más que ellos mismos.

-        ¿Podemos?... ir a otro lado – preguntó Frank sin realmente saber lo que decía
-        ¿A dónde señor Iero? – preguntó Pedro sin detener el auto

Frank se quedó callado. ¿A dónde rayos iban a ir? ¿A casa de Lindsey? Maldición, debió aprovechar esa oportunidad, Lindsey estaba tan interesada, quizás… si pudiera decirle lo que había pasado en esa casa, ella podría descubrir que rayos había pasado, por que las manos de Mikey estaban ensangrentadas. Pero no podía volver después de lo ocurrido hoy. Cherry, su pequeña niña ¿en que momento paso todo esto que él no lo había visto? ¿Acaso había algo mas en su hija que el ignoraba? Frank pensó que quizás no lo ignoraba del todo, pero tampoco tenía muchas ganas de pensar en eso. Cherry tenia 12 años, esas cosas… no, no había forma, pero es que… su hija se parecía tanto a él. Y no solo porque siempre fueron tan cercanos y ella había adoptado actitudes de su padre, si no por que… ella parecía estar también enamorada de un Way. Es como si su familia no pudiera vivir sin ellos. Él no podía vivir sin él… y ya había pasado demasiado tiempo lejos de él. Necesitaba encontrarlo, tenía que volver a esa casa, necesitaba tantas respuestas, la sangre, el padre de Gerard ¿Qué rayos hacía ahí? Esta bien, era su casa, pero también el tenia una nueva casa, grande, lujosa que le había comprado su hijo, ¿Qué rayos podía hacer en su vieja casa, esa que solo le podía recordar lo pobres que eran todos antes de que Gerard arme una banda? Además, eso no era todo, ese sonido, el movimiento, rayos era lo que mas le ponía la piel de gallina. El saco de papas ensangrentado, Gerard dentro con el cráneo destrozado, el sonríe, te mira y te dice yo te lo hago mejor.  Frank sintió que le faltaba el aire. Abrió la ventana de la camioneta y saco toda la cabeza e inhalo todo el aire que pudo pero sintió que no fue suficiente. El encapuchado, el maldito ese podía… pensó nuevamente en Mikey. Esa tarde que lo emborrachó pudo violarlo, mutilarlo,  pero no lo hizo, lo dejó ahí en su cama, no lo tocó… El encapuchado apareció en la fiesta, Dios, no podía dejar de pensar en eso. Sus amigos abiertos como reces, la sangre, la gasolina sobre ellos, su cuerpo mutilado, destrozado, no podía caminar y el lo obligaba, la explosión, ellos volando, el encapuchado riendo, arrastrando su cuerpo en el asfalto, arrojándolo sobre el gras, su cuerpo nuevamente sobre el suyo, dentro suyo, los gritos, los músculos adoloridos, agarrotados, volveré por ti, pero antes lo mataré, voy a matarlo y tu serás el único culpable.
Brando lo jaló al asiento, Frank que ahora tenia la cabeza mas empapada por haberla sacado de la ventana termino de mojar todo el tapizado del mueble. Pero eso ahora no importaba, ya luego lo lavarían los chicos o alguien, es un jodido tapiz, es agua, no es sangre como lo que tenía Mikey en las manos…. Tenia que dejar de pensar en eso, con torturarse no iba a sacar nada, Gerard no volvería a sus brazos. Si iba a hacer algo de una vez por todas, tenía que pensarlo muy bien. Debía entrar a esa cosa nuevamente a como de lugar, pero ¿Cómo?
En eso se le vino algo a la mente. Alicia debía saber algo. Era su esposa, no había forma que ignorara las salidas de su marido, algo tendría el que decirle, además era una chismosa, no iba a desperdiciar una llamada para no contar los dramas que vivía con Mikey. Hasta ahora Frank no entendía como no se habían divorciado. Busco el numero en su celular, pero no lo tenía. Claro, ¿Por qué iba a tener el número de la mujer de Mikey? Con la justa tenía el de Mikey y eso era porque estaban en la misma banda, bueno estaban… Buscó en los contactos del celular y pensó en llamar a Jamia, pero quizás duerma, o este con las chicas, sus hijas, joder debería prestarles mas atención. ¿Y si volvía a la casa de ellas? Lo más probable es que el imbécil de Shaun se halla largado de una vez por todas. Así que le pidió al chofer que lo lleve a casa de Jamia. Tenía que hablar con Alicia, y sentía que el tiempo se le estaba agotando


  Jamia sentía que era la mujer más estúpida del mundo por haber arruinado su matrimonio con Frank. ¿A quien se le ocurre meterse a la cama con David Costa teniendo a Iero como marido? Lo peor de todo fue que Frank, descubrió que lo engañaba y de inmediato le pidió el divorcio. Jamia por más que quiso arreglar las cosas, no pudo hacer mucho más, porque la rabia la embargaba en ese momento. No solo porque la habían descubierto con ese pobre diablo, si no que ella sabia que Frank la había engañado vilmente durante todos estos años con el cerdo de Gerard y ahora se hacía el marido ofendido. Es más, la engañaba desde antes que se casaran. Claro si bien Frank en una de sus borracheras se lo contó y ella se hizo la loca por que pensó que… rayos que era una calentura del momento, algo que quería probar por que el chico… no realmente no había explicación, eso no tenia explicación, ni menos justificación, no tenia nada de nada, pero Jamia lo amaba tanto y quería casarse con el, formar una familia que ignoro totalmente esa confesión, olvido lo que vio en su propia boda, todo, lo echo en el callejón del olvido y siguió con su vida adelante hasta que… un día se metió con David y la cagó. Luego del divorcio que fue tormentoso, no solo porque Frank le dijo que no tenía ningún prueba de que el la halla engañado y en cambio ella, si claro que tenia pruebas, los había visto morreando con sus propios ojos y eso era algo que él no podía perdonar. Jamia estalló y estuvo a punto de matarlo a golpes ahí mismo. ¿Pero como se atreve? El escándalo que se armó en ese bufete de abogados que le tramitaron el divorcio fue la comidilla de casi un mes en los diarios locales. Un divorcio vergonzoso, donde Jamia no podía defenderse por que la única prueba que tenía era metiendo a una de sus hijas en este lío y lo ultimo que ella quería era que sus hijas terminen mas afectadas de lo que ya estaban sabiendo que papá se mudaría de casa y ella, si ella había aceptado casarse con David Costa, claro hasta la fecha no entiende por que lo hizo, pero lo hizo y en sus papeles aparece como la señora Costa y no más como la esposa de Frank Iero. Luego del escándalo del divorcio, Frank intentó hablar con ella, pero ella estaba enojada, muy enojada y no le creía nada a su ex marido, no le importaba que le jurara por todos los santos que no la había engañado más con el, por que sabía que Frank era un mentiroso. Algunas veces de casados ella le había hablo del tema y Frank negó todo, es mas hasta se enojaba cuando Jamia le decía que seguro traía esa cara de felicidad por que venía de verse con Gerard. No podía evitarlo, sabia que no estaba loca, no eran celos enfermizos, nada de eso, su sexto sentido le decía que su marido seguía viéndose con ese cerdo a escondidas, no había duda. Pero claro, Frank no era ningún idiota, en todo el tiempo que estuvieron casados, nunca salía solo, usaba a sus hijas para eso, quizás eso era lo que mas la enojaba. Cada vez que volvía con su cara de idiota como si se hubiera ganado la lotería, de la mano con sus hijas quienes más que cansadas por el paseo parecían aburridas, ella sabía con quien habían estado. Jamia intentó persuadir a Cherry pero esta que adoraba a su padre y jamás iba a venderlo, siempre le decía que venían de Disney o algún otro parque de diversiones, cosa que Jamia sabía no siempre era así. Cuando le preguntó lo mismo a Lily, también respondía lo mismo que su hermana, era como si ambas hubieran echo un pacto con su padre para que no les cuente como se morreaba al cerdo de Gerard, pero con Lily sabía que no todo estaba perdido, era mas apegada a ella y sabía que tarde o temprano le contaría algo y así fue como Jamia confirmo lo que a pesar que intentó esconder, siempre rondó su cabeza cuando su marido no estaba ante sus ojos, que el la engañaba con ese cerdo. Fue una tarde de otoño, había comenzado una de las giras de la banda de su marido, una muy corta por que desde que nacieron los hijos de los miembros del grupo las giras cada vez se cortaban y la distancia de conciertos eran grande cosa que permitía a la banda ir a tocar y volver a casa hasta la siguiente semana que tocaban otra vez. Jamia y las niñas no lo acompañaron porqué las niñas estaban en el colegio. Lily estaba con sus peluches escondida en una esquina de su habitación, debajo de unas sabanas que colgó con un letrerito que decía “casita de Lily, no entrar”. Jamia escuchó unos quejidos de su pequeña y de inmediato corrió a preguntar que le sucedía. Al comienzo pensó que su hija se había caído o la comida le había caído mal, pero cuando Lily le dijo que estaba bien, que no le dolía nada, Jamia disimuladamente le preguntó si tenía que ver con la salida de la mañana con papá y Cherry al pueblo. Lily la miró llena de temor, no quiso contarle nada en ese momento, pero estaba muy triste y sobre todo muy asustada. Sabía que no podía contarle toda la verdad, pero al menos le diría algo a su mamita, algo chiquitito para que ayude a papito de su martirio con tío Gerard. Entonces le contó que papá le pidió que mantuviera en secreto que a veces iban a ver al tío Gerard, por que eran negocios que mamá no aprobaba. Jamia sintió ganas de ir ahí mismo donde su marido para agarrarlo a bofetadas por esos negocios que hacía con ese cerdo, pero se contuvo y siguió escuchando a su hija quien traía una carita triste que no se arreglaba ni con el helado que prometió comprarle si le contaba todo sin llorar. Lily que amaba los helados, no tenía ganas de probar uno, así que solo pensó un poquito en como decirle a mamá lo que realmente pasaba, así que le dijo que ella tenía miedo de que los negocios de papito con tío Gerard sean peligrosos porque a veces papá gritaba.

-        ¿Gritaba? – le preguntó Jamia a su hija que en ese tiempo tenía 9 años
-        Si mami, grita mucho
-        ¿Qué tipo de gritos mi amor?
-        De dolor mami… creo que tío Gerard le pega
-        ¿Haz visto a tío Gerard pegándole a tu papi?
-        No mami, ellos se encierran para sus negocios, yo solo escucho los gritos de papito, me da mucha pena pero si sabe que te dije se puede molestar
-        No te preocupes mi vida, no le diré nada
-        ¿lo prometes?
-        Si mi amor
-        Amor, ¿Dónde estás tu cuando papa hace negocios?
-        Con Cherry y Bandit en una habitación
-        ¿Habitación?
-        Si, en un hotel o en casa de Bandit cuando tía Lindsey no está en casa

Jamia sintió que iba a darle una embolia en ese momento, pero se calmó. Aspiro y exhaló tantas veces le fue posible para no correr a donde su marido estaba en ese momento y sonarlo a zapatazos llevar a sus hijas a hacer sus cochinadas con ese cerdo miserable.
Así que esa vez, no le dijo nada a Frank, ni le reclamo nunca nada sobre esas salidas misteriosas con las niñas donde ella no estaba invitada o simplemente ella estaba ocupada, enferma o de viaje. Tan solo evitaba que saliera muy seguido con las niñas o enviaba a Brando con ellos, sabía que Brando se lo contaría, era un buen chico, trabaja años a lado de Frank y sabía todos sus movimientos, sabía que si Frank se revolcaba con Gerard él se lo contaría, así como le contó cuando Frank metió a una fan al tráiler en una gira y Jamia la sacó a patadas.
Así que las salidas con Frank y las niñas disminuyeron, ahora ella por más dolor menstrual que tuviera los acompañaba casi siempre. Pero a pesar de que sabía que su marido le mentía y de vez en cuando se veía con ese cerdo quizás cuando decía que iba a grabar un disco o que mejor no lo acompañen a los conciertos por que las niñas tenían colegio, examen o algún estúpido pretexto que decía con una sonrisa en los labios y un intenso beso después, ella no podía vivir sin el,  lo amaba y sentía que aunque ese miserable cerdo estaba por ahí de vez en cuando arruinándole la vida, su relación era maravillosa, Jamia era feliz. No había día en el que su marido no le sonriera por las mañanas y le diera un intenso beso en los labios aunque en la noche no la halla tocado ni con el rose de su pierna. Todas las mañanas en las que amanecían juntos, él ponía la mesa y preparaba el desayuno, siempre que salía de gira la llenaba de regalos y detalles, y siempre la mencionaba en su twitter personal donde le dejaba mensajitos cariñosos a la vista de todas las fanáticas que deseaban tener todo lo que ella tenía. Por eso, no entendía como rayos se había metido con el idiota de David Costa. Pero la cosa ya estaba echa, y a ella solo le quedaban esos recuerdos maravillosos, junto con ese que Lindsey le recordó en la tarde. La cama rota en suiza
Jamia sintió ganas de tocarse nuevamente pero se contuvo. Las luces de un auto se estacionaron en la puerta de su casa. Ella avanzó a al ventana con los dedos cruzados. Por favor, que no sea David, que sea el jardinero, el lechero, el chico del periódico o el de la pizza diciendo que le di mal el cambio, pero que no sea David. Miró tras el vidrio y su corazón comenzó a patalearle. Era Frank. Había vuelto. Oh Dios ¡Frank había vuelto!
Jamia corrió hacia el espejo e intento acomodar vanamente su cabello, miró su maquillaje que ya estaba arruinado e intento sacarse el delineador negro corrido que le había formado unos defectuosos ojos de mapache. Limpió sus dedos manchados de negro con su vestido y corrió a abrirle la puerta.

-        ¡Hola! No sabía que vendrías tan pronto, aunque dijiste mañana y viendo la hora ya es mañana o casi ¿Cómo estas?
-        No tan bien, sigues con el vestido ¿volvió David? – preguntó Frank acercando su cabeza hacía el interior de la casa
-        No, no va volver hasta en un mes, un año, quizás no vuelva
-        ¿no?
-        No, sabes, es un aburrido
-        Vale ¿puedo pasar? – preguntó Frank que seguía en la puerta
-        Si, lo siento, que tonta soy, pasa – dijo Jamia visiblemente nerviosa, sus pies chocaron entre sí y casi se tropieza
-        ¿todo bien?
-        Si todo bien, ahí esta la pizza, ah debe estar helada y el vino, el vino esta ahí ¿te sirvo?
-        Si, gracias, no me vendría nada mal un trago – dijo Frank sentándose en el sofá

Jamia sacó las copas de vino que seguían debajo de la mesita y las lleno hasta el borde, mientras contemplaba a su ex esposo. Traía una expresión triste, sus ojos se veían hinchados como si hubiera estado llorando, y su cuerpo ¿estaba mojado? Su cabello lo estaba y casi toda su ropa parecía húmeda. Jamia quiso preguntar que había pasado pero se lo guardo al menos de momento. Se imagino que no había salido nada bueno de la conversación que había tenido con Shaun. Ese tipo era un imbécil. Siempre estaba ahí, donde nadie lo llamaba, soltando incoherencias o metiéndose en lo que no le importa.
Le acercó la copa de vino a Frank quien tardo unos segundos en reaccionar y vio como la tomo de un solo trago. Ella intento imitarlo pero se atoro en el primer sorbo. Y no era por que no estaba acostumbrada al trago, es que… se sentía tan estúpida con Frank frente a ella. Si, había sido un hijo de puta al haberle quitado la seguridad a sus hijas por ir a llevar cervezas en su cumpleaños, pero… los desayunos en la cama, las sonrisas, las palabras cariñosas, el amor que le daba aunque ni la rozara…

-        Estas con sed – dijo Jamia disimulando la atorada que había tenido. Un poco de vino le salía de la nariz
-        ¿ah?
-        Te tomaste todo
-        Si, gracias
-        ¿te sirvo más?
-        Eh… verás, quería pedirte un favor

Un favor. Claro, era obvio. Él no era de esos príncipes azules que se aparecen a la mitad de la noche a declararte su amor o al menos pedirte un rapidito en el jardín. Él quería un favor. Aunque… ¿podía ser un favor sexual?

-        ¿Cuál?
-        Veras… paso algo y necesito hablar con Alicia
-        ¿Alicia?
-        Si, Alicia

Oh, claro, me había olvidado. ¡Mikey! El remplazo de Gerard era su hermano, el de las piernas de pollo y cara de idiota. Pero ¡Como puede seguir siendo tan tonta!

-        Claro, Alicia… ¿quieres saber de Mikey? ¿Pelearon?
-        Jamia, no es lo que piensas
-        No, claro que no lo es, claro que no, solo son amigos – dijo alzando un poco la voz
-        No
-        Ah…. Vamos avanzando, es tu amante ¿novio? ¿Cómo le dices? – preguntó sarcástica, ahora se había levantado del sofá y se puso a caminar como un león enjaulado
-        No Jamia, no es mi amante, novio ni menos mi amigo, escúchame no puedo contarte mucho mas pero… hoy paso algo que horrible…
-        ¿Qué? – dijo mirándolo con ojos de animal herido - ¡Mikey te dejo por otro!
-        Escúchame por favor, fui a casa de Gerard…
-        Si lo sé, trajiste a mis hijas traumatizadas
-        Jamia, no discutamos, ¿Cómo están ellas? ¿Han hablado?
-        No eh subido a verlas, ¡estoy alterada! además Lily debe seguir durmiendo, a Cherry la escuche llorando, preferí no decirle nada ahora, ya mañana… mas tarde ¿Qué hora es?
-        No tengo idea, mis pobres bebés…
-        Supongo que son las secuelas que les dejo tu ¿romance con Gerard?
-        Jamia, por favor… no quiero que peleemos
-        Vale
-        Escúchame, necesito que hables con Alicia, esto… es algo que…
-        ¿tiene que ver con Gerard? Ah se me olvidaba, tus correítos con el muerto
-        Lindsey me dijo que Gerard posiblemente este secuestrado en la casa antigua de este, y acabo de venir de ahí… oh Jamia, no sabes lo que paso
-        Gerard se hizo pasar por muerto para fugarse con Jarrod – dijo poniendo los ojos en blanco

Frank miró a Jamia con los ojos abiertos como plato. ¿Con Jarrod? Era la segunda vez en el día que alguien le decía que Gerard estaba con Jarrod. Primero fue Shaun y ahora Jamia…

-        ¿Por qué dices eso? ¿Por qué Gerard estaría con Jarrod?
-        Olvídalo ¿quieres?
-        No, no puedo, dímelo Jamia

La respiración agitada de Frank intento volver a la normalidad pero era difícil. Jarrod. Que rayos tiene que ver ese hijo de puta con Gerard. Acerco la botella de vino, se lleno la copa y la bebió de un solo golpe.

-        ¿vas a decirme que viste? – preguntó Jamia con las manos en la cintura, seguía de pie con la misma expresión, la mirada herida, el rostro lleno de estrés de un animal enjaulado
-        Si, pero debes prometerme que quedara entre nosotros, es peligroso ¿lo entiendes?
-        Si que estas misterioso – dijo sentándose
-         Estuve merodeando en la casa antes de tocar, bajé a la puertita que daba a la habitación antigua de Gerard
-        Esa donde me engañabas con el
-        Jamia por favor
-        Dale, sigue
-        Ahí… escuche un ruido, como un golpe seco, era como…

Un saco de papas. Ensangrentado, Gerard dentro, el cráneo destrozado, la mirada fija, su último aliento, la sangre, tanta sangre.

-        Un mueble, algo que movían, jalaban, no se… me asusté… luego escuché el televisor y de ahí apareció el padre de Gerard en la puerta principal cuando estaba por tocar
-        Bueno, es su casa ¿no? – dijo tomando un poco de vino
-        Él vive en los Ángeles ¿Qué demonios hacía ahí?
-        ¿quieres que le pregunte eso a Alicia?
-        Hay más… Mikey también estaba ahí, Jamia… tenía las manos llenas de sangre

Jamia quien tenía la copa de vino en la mano y en ese instante bebía un sorbo, volvió a atorarse. ¿Manos ensangrentadas? ¿Pero de que rayos?

-        Lo siento, no quería que te atores
-        No, esta bien, joder pero ¿manos ensangrentadas?
-        Ahora me entiendes, no puedo contárselo a nadie, eres la primera en saberlo,  se supone que se lo diría a Lindsey, fue ella quien me dio esa teoria, pero ya viste lo que paso con Cherry, no sé que hacer Jamia, no sé que pensar
-        Ya, yo tampoco, entonces ¿Mikey tiene secuestrado a su propio hermano? Espera su padre sabe de esto si estaba ahí… no puedo creerlo, esa familia esta loca ¿Qué hiciste cuando lo viste así a Mikey todo… ensangrentado?
-        Grite, Jamia me puse a gritar como un loco, Brando se acercó con Pedro y me sacaron, estaba lloviendo, rayos estoy ensuciando el mueble – dijo levantándose
-        No importa, olvídalo… siéntate por favor
-        ¡Jamia no sé que hacer! – chillo Frank
-        Ese tipo… que te ataco… ¿tiene que ver en eso? ¿ese tipo es… Mikey?
-        No lo sé
-        Pero… ¡Tienes que llamar a la policía! Joder Frank, si Mikey es el que esta detrás de todo eso…
-        Gerard me dijo que no llame a la policía, es peligroso, Dios ese loco podría hacerle algo a las niñas, a ti, no me lo perdonaría jamás, ustedes son lo más preciado que tengo.

Ustedes. Dijo ustedes. Las niñas y ella. Jamia esbozo una estúpida sonrisa en el rostro. ¿Sera que nunca dejo de amarla? Disimuladamente le lleno la copa de vino a Frank al tope y este sin pensarlo se la bebió de un solo golpe. Se veía tan lindo con el rostro colorado por el alcohol.

-         ¿Qué te paso en el dedo? – preguntó Jamia al notar que traía vendas en el
-        No quiero hablar de eso
-        ¿él te hizo eso?
-        Por favor… - dijo Frank a punto de llorar
-        Oh Dios mío Frank, yo pensé que esto había acabado, pero… no es así, tienes que avisar a la policía, ¡van a matarte!
-        No puedo, va a matar a Gerard, Jamia por favor habla con Alicia, ella sabe algo, lo sé
-        De acuerdo, llamaré a Alicia, le preguntaré, haremos que ese loco valla a la cárcel, oh Frank aun no puedo olvidar ese día cuando te encontré en la cocina… estabas
-        Jamia, basta, por favor…

Frank se acurruco en el sofá mojado por su cuerpo. Jamia lo miraba con los ojos escociéndole. Frank en el piso de la cocina, lleno de orines, golpeado, amarrado, desnudo, inconsciente. ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Es Mikey?  ¿O es que Gerard no se cansa de torturar a Frank?